EL FENOMENALISMO Y LA EXPLICACIÓN DE LA EXPERIENCIA

Por

Jonathan Dancy

em

An Introduction to Contemporary  Epistemology

Traducido por José Luis Prades Celma

Supongamos que, en cierta ocasión, le parece al lector que hay una pared enfrente de él, y que está en lo cierto; hay una pared y él la puede ver. ¿Qué explicación puede darse del hecho de que le parece que está enfrente de la pared? ¿Cómo explicar que suceda una determinada experiencia perceptiva?

El realista tiene una respuesta con enorme atractivo, y la cuestión es la de si podemos o debemos resistirnos a su poder de atracción. La explicación parte de la existencia continuada de un objeto material con ciertas propiedades y del suceso nuevo consistente en que un perceptor se ponga en contacto (aunque sólo sea visual) con dicho objeto. La pared estaba ahí todo el tiempo, lo que explica por qué le parece a alguien, cuando llega y abre sus ojos, que ve una pared.

La respuesta paralela del fenomenalista es la de aceptar que hay algo continuo en este caso, lo que explica que, en un momento dado, se dé determinada experiencia perceptiva, pero no se trata de la pared del realista. Hay una continua o permanente posibilidad de experiencia; experiencia que se desencadena cuando se dan las condiciones apropiadas (lo que el realista describiría de nuevo como el hecho de que alguien llegue a la escena con los ojos abiertos). De modo que el fenomenalista explica el que le parezca a alguien que ve una pared apelando a un condicional subjuntivo permanentemente verdadero: si se dieran las condiciones adecuadas le parecería a la persona en cuestión que ve una pared.

El problema es que este condicional subjuntivo parece requerir algún tipo de explicación. ¿Cómo llega a suceder que el condicional subjuntivo sea verdadero? Por supuesto que el realista no negará que sea verdadero, ni siquiera que sea relevante para la explicación. Pero puede proporcionar una explicación de su verdad como lo hacía anteriormente: es verdadero porque existe un objeto físico continuo que actúa como fundamento de la posibilidad permanente de sensación. Le podría parecer a alguien que ve una pared porque (entre otras cosas) hay una pared ahí durante todo el tiempo. ¿A qué puede apelar el fenomenalista para fundamentar el condicional subjuntivo?

La respuesta más común del fenomenalista consiste en apelar a regularidades en experiencias pasadas. El condicional subjuntivo se fundamenta en conjunciones regulares de experiencias de estar en cierto lugar con experiencias de una pared; a alguien le parecería ver una pared en esas circunstancias porque regularmente en el pasado a él (y a otros) le ha sucedido tal cosa. En casos adecuados, podemos inferir un condicional subjuntivo a partir de un enunciado de tal regularidad en la experiencia, y esto es así, precisamente, porque la regularidad convierte al condicional subjuntivo en verdadero.

Pero esta dependencia en las regularidades pasadas como fundamento del condicional subjuntivo parece proporcionar un tipo de explicación incorrecto para la experiencia perceptiva con la que comenzábamos. Podemos verlo mejor con la ayuda de un ejemplo. Supongamos que hay un arco sobre el que descansa la pared. ¿Qué explicaría la capacidad que tiene el arco de servir de soporte a la pared? Una respuesta que apelara al éxito de arcos similares para soportar paredes similares sería incorrecta. Podría acallarnos o dejarnos satisfechos, pero no debería. La petición de una explicación de la capacidad del arco de soportar la pared no se satisface señalando otros casos similares. Sabemos que el arco soporta de hecho la pared. Lo que nos interesa es saber por qué. La apelación a las regularidades pasadas no parece decirnos tal por qué, sino sólo que el arco soporta o soportará la pared. Ésta puede ser una información interesante, pero no es la que estamos buscando. Lo que deseamos saber es qué hay en este arco que le hace capaz de soportar esta pared, y las observaciones sobre otros arcos no parece que sean directamente relevantes, y, de hecho, empeoran el problema. Si hay un problema o misterio sobre este arco, hablar sobre otros arcos se limita a hacer el misterio aún más misterioso, no menos.

De un modo parecido, cuando preguntamos por la explicación de una experiencia perceptiva, estamos preguntando por una explicación en términos de esta situación; deseamos saber qué hay en esta situación que fundamente su capacidad de producir ciertas experiencias perceptivas. La respuesta del fenomenalista en términos de regularidades previas no es lo que buscamos, aunque sea todo lo que él nos pueda dar. Sólo el realista puede proporcionar una respuesta, en términos de las propiedades inobservadas pero continuas de los objetos que vemos. De modo que el realista puede ofrecer un fundamento contemporáneo y relevante para el condicional subjuntivo sobre la experiencia; lo fundamenta en la naturaleza permanente de un tipo de cosa distinto, un objeto físico. Por el contrario, en último término, el fenomenalista no puede proporcionar una explicación de la experiencia perceptiva.

¿Cuál es la relación entre esta crítica al fenomenalismo y la que considerábamos en 6.3? Argumentábamos allí que el significado de un enunciado sobre un objeto material no era equivalente al significado de ningún conjunto de condicionales subjuntivos sobre la experiencia. Y lo que hemos proporcionado aquí es una nueva razón en favor de tal conclusión, dado que uno sólo podría servir de fundamento al otro si no fueran equivalentes en significado. Si fueran equivalentes, no habría ninguna ganancia explicativa en el movimiento de uno al otro. Y un enunciado sobre un objeto material sí puede explicar y fundamentar la verdad de un condicional subjuntivo sobre la experiencia.

¿Qué respuesta daría el fenomenalista a este argumento? La más apropiada sería el cuestionar los supuestos que yacen tras él. Podemos distinguir entre propiedades categóricas y disposicionales de los objetos. Las disposicionales son las capacidades que tiene el objeto para operar en cierto modo, bajo ciertas condiciones. Las categóricas no son disposiciones a actuar de cierto modo (lo que no es todavía decir qué son). Podríamos creer que sabemos que, si un objeto tiene una propiedad disposicional, también debe tener una categórica, dado que las propiedades disposicionales necesitan de un fundamento que no sea disposicional. Por ejemplo, el ser cortante es una propiedad disposicional. Pero un cuchillo cortante debe serlo en virtud de la configuración no disposicional de sus moléculas. Esta configuración es una propiedad categórica que fundamenta la disposición del cuchillo a cortar con facilidad, y es posible que también otras, como la disposición a parecer gris bajo cierta luminosidad.

Podríamos tener la impresión de que las disposiciones no pueden existir sin un fundamento; que, si un objeto tiene la disposición a comportarse de cierta manera o a tener ciertos efectos, es sólo porque tiene ciertas propiedades categóricas, una naturaleza intrínseca que explica y fundamenta su capacidad de comportarse de ese modo. Ésta es la impresión que expresábamos en el argumento de que los condicionales subjuntivos sobre la experiencia necesitan el tipo de fundamento que sólo puede proporcionar un realista, dado que sólo él puede darnos una base no disposicional. Pero esta impresión puede ser cuestionada, a pesar de que para mucha gente sea tan fuerte que la dignifica hasta el punto de considerarla una necesidad conceptual o un requisito racional. Podemos ver hasta qué punto es cuestionable si advertimos que el tipo de explicación que ofrece normalmente la física actual es disposicional; las propiedades básicas de la materia se conciben actualmente como disposiciones; y, si son disposiciones básicas, es de suponer que no tengan fundamento. Por ejemplo, los físicos conciben la carga eléctrica como una propiedad básica, aunque suponen que hay alguna vinculación entre esta propiedad básica y una disposición a comportarse de cierto modo. Pero ¿cuál es la diferencia entre la propiedad básica y la disposición? No es que una le da soporte o fundamento a la otra; se trata, más bien, de que son indistinguibles. Y, si podemos aceptar propiedades disposicionales básicas en física, seguramente las podremos aceptar en psicología filosófica. Por lo que, en contra del argumento precedente, no es necesario que los condicionales subjuntivos sobre la experiencia tengan un fundamento categórico del tipo que sólo puede proporcionar el realista.

Para contestar a esto, podríamos distinguir tres niveles distintos. Están, en primer lugar, lo que podríamos denominar «disposiciones subjetivas»; se trata de las disposiciones de un objeto a parecer de cierto modo a un perceptor. A continuación las «disposiciones objetivas»: disposiciones a actuar en cierto modo, definibles sin referencia a ningún perceptor. Por último, los estados categóricos del objeto, que fundamentan las disposiciones a actuar de cierta manera, sin ser ellos mismos disposiciones. La respuesta precedente del fenomenalista pretende que las disposiciones subjetivas pueden explicarse sin recurrir a ningún otro tercer nivel de propiedad categórica de las que sólo puede hablar el realista. La respuesta a esto sería constatar que el hecho de que la física considere como básicas ciertas propiedades disposicionales no nos hace más inteligible, en absoluto, la idea de que las disposiciones subjetivas en las que estamos interesados pudieran ser básicas. Cualesquiera que pudieran ser las disposiciones básicas, la disposición a parecer rojo no estaría entre ellas. Así pues, aunque
estemos dispuestos a admitir, en algunas ocasiones, la existencia de disposiciones objetivas sin fundamento, no debemos aceptar la posibilidad de un análisis fenomenalista de las disposiciones objetivas. Creo, por tanto, que el movimiento que hace el fenomenalista, aunque mejora en mucho la calidad del argumento, no consigue mostrar cómo sería posible explicar una experiencia perceptiva en términos fenomenalistas.

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3 Respostas to “EL FENOMENALISMO Y LA EXPLICACIÓN DE LA EXPERIENCIA”

  1. messias Says:

    bom axe enteresante mas como eu nao estou muito entendido achei legal
    seria se tiverse coisa com mas detales

    legal gostei

    professor:elano

  2. Os números de 2010 « Conceito de conhecimento Says:

    […] EL FENOMENALISMO Y LA EXPLICACIÓN DE LA EXPERIENCIA fevereiro, 2010 2 comentários 3 […]

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