SEMÁNTICA INFORMACIONAL Y CONOCIMIENTO

Por

Jesús M. Larrazabal y Fernando Migura

em

Revista Contextos

El hecho de que sean ciertas creencias las que constituyan conocimiento por razón de su origen informacional no nos hace concebir la creencia como elemento primitivo sobre el que se defina el conocimiento. En lo que sigue simplemente nos serviremos de la creencia y la información para destacar algunas propiedades estructurales satisfechas por el concepto de conocimiento desde la perspectiva informacional.

Asumida esta visión que parte de una idea objetiva de información es claro que el que una creencia se califique de conocimiento depende de su origen o apoyo en la información. En consecuencia, no se exige del agente cognoscente que tenga evidencia de ese origen o soporte en la información. Desde su punto de vista todo cuenta como creencia. Desde la perspectiva del agente no hay manera de distinguir el conocimiento de la creencia, al menos cuando la creencia es adquirida de una fuente tomada por fiable.

Decir que el agente A conoce que p supone atribuirle conocimiento sobre la fiabilidad del origen de su creencia, esto es, supone concebir a un agente con acceso a la información sobre dicha fiabilidad.

Parece ser que a lo máximo que podemos aspirar desde el punto de vista del agente es a que crea que conoce. Pero incluso en este caso, lo que crea que conoce no tiene nada que ver con lo que realmente conoce, sino concierne únicamente a su estado de creencia sobre sus creencias particulares.

Así, desde la perspectiva informacional el concepto de conocimiento atribuido es “externo” al agente cognitivo. En última instancia, se trata de un concepto que sólo tiene sentido desde el punto de vista del teórico que modeliza los estados cognitivos del agente.

El que el agente conozca que conoce es ciertamente más plausible para una concepción “internalista” del conocimiento en la que el sujeto tiene acceso a la distinción entre simple creencia verdadera y conocimiento. Por ejemplo, cuando el agente razona sobre sus propios estados cognitivos, se tiende a pensar que si el sujeto posee justificación para su creencia de que p, entonces está justificado en creer que está así justificado al creer que p. Pero por contra desde un enfoque puramente externalista lo que cuenta como conocimiento depende de si existe una transmisión causal apropiada de información al sujeto cuando considera el estado de cosas objeto de su creencia. Así, desde el punto de vista del teórico que modeliza sus estados cognitivos, el agente conoce que p cuando está adecuadamente conectado a la “restricción” informacional correspondiente, pudiendo el agente no saber que conoce al no tener acceso al hecho de que se satisface una relación propiamente informativa. La propiedad introspectiva discutida parece más apropiada para caracterizar estados de creencia en los que se atribuye al agente creencias sobre sus creencias.

Pero debe quedar claro que dicho externalismo no es exclusivo de la perspectiva informacional. La aproximación clásica a la Representación del Conocimiento basada en la interpretación de estructuras simbólicas es también externalista aunque por razones distintas. Desde el punto de vista de un Sistema Basado en Conocimiento toda representación en su base de datos constituye conocimiento “en relación al modelo propuesto por quien diseñó el sistema”. Sin embargo nos encontramos ante “sistemas basados en creencias” desde un punto de vista filosófico absoluto, manifestado en la perspectiva del teórico.

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