LA NATURALEZA DE LOS EJEMPLOS TIPO GETTIER

Por

Carlos Emilio García

em

GARCIA, Carlos Emilio. Casos Gettier y razonadores normales. Ideas y Valores,  Bogotá,  v. 56,  n. 135, Dec.  2007

Aun si mi análisis de los ejemplos de Gettier fuera patentemente erróneo, es preciso aceptar que dichos ejemplos funcionan sólo si concedemos que un agente puede engañar voluntariamente al sujeto (primer caso) o que el sujeto actúa con descuido en el proceso de sopesar la evidencia (segundo caso), y me pregunto si bajo estas condiciones todavía podemos hablar de CVJ. En mi opinión, las condiciones que acabo de mencionar son suficientes para destruir cualquier apelación a la justificación. Uno no tiene justificación para creer información proposicional cuando es víctima del engaño. Uno no tiene justificación para creer que una proposición es verdadera, si no ha hecho todo el esfuerzo razonable para eliminar la falsedad. De hecho, si hay espacio para la duda (razonable), entonces no resulta apropiado hacer planteamientos de conocimiento. No deseo defender una epistemología dogmática. No obstante, una caracterización del conocimiento en términos de CVJ no parece ser vulnerable a los contraejemplos tipo Gettier, si se excluye el engaño y se asegura que el adjetivo “justificado” se atribuye de manera apropiada a la evidencia y a las proposiciones que hay en el trasfondo, de tal modo que lo que se considere como justificado sea, o bien incorregible, o verdadero desde el punto de vista fáctico. El buen sentido y una teoría del error adecuada proporcionan una salida del reto de Gettier al defensor de la CVJ.

Creo que Gettier ha puesto demasiada energía para hacer un planteamiento que no es muy controversial, a saber, que cualquier pieza de conocimiento se puede desafiar mediante la objeción adecuada. Como lo probó Descartes, siempre es posible arrojar duda sobre creencias que parecen estar justificadas, pero todos tenemos que aprender a lidiar con estos casos apelando a diferentes estrategias epistémicas. Si uno de los objetivos de Gettier es impedir que los golpes de suerte o las puras coincidencias se consideren como conocimiento, entonces estoy completamente de acuerdo con él. Por otra parte, si él considera que sus ejemplos amenazan seriamente la caracterización de conocimiento en términos de CVJ, me temo que se confía demasiado al momento de evaluar su fuerza.

Pero todavía queda una queja por presentar. Encuentro la mayoría de los ejemplos en la literatura sobre CVJ tan artificiales, que me recuerdan a los libretistas de telenovelas. Ellos bosquejan situaciones posibles, en el sentido de que no son ni físicamente imposibles, ni contradictorias, pero parecen tan traídas de los cabellos que a duras penas se asemejan al curso de los eventos ordinarios. Ya que defiendo el sentido común y creo que nuestro conocimiento del mundo exterior se puede ajustar de manera progresiva, opino que la manera en la que filósofos como Gettier construyen sus ejemplos no ayuda a clarificar nuestras intuiciones sobre la materia en discusión. Semejante grado de artificialidad, por ejemplo, puede impedir que capturemos la esencia misma de lo que está involucrado en el proceso de articular y poner a prueba una caracterización del conocimiento. Los razonadores normales (y creo que esto se puede generalizar al caso de los sujetos cognoscentes humanos normales) no obtienen, usan o evalúan el conocimiento proposicional de la forma en que lo sugiere Gettier. Ellos tratan de asegurarse de que los planteamientos de justificación se sostengan, y emplean estrategias apropiadas para aceptar, modificar y rechazar creencias. Además, hay ciertas creencias ordinarias que se pueden considerar tan firmemente establecidas como algunas verdades formales, y no veo que los ejemplos de Gettier pongan en peligro esta actitud razonable.

Permítanme finalizar este ensayo con una anotación breve sobre un ancestro ilustre de la CVJ. Cuando Teeteto, en el bien conocido diálogo de Platón, sugiere esta caracterización de conocimiento, hay sólo un aspecto que molesta a Sócrates, y le impide aceptar la definición tripartita de conocimiento como adecuada. Y este aspecto es el significado que se le puede atribuir al término “justificación” en la fórmula. Sócrates examina tres posibles significados de “justificación” y los encuentra a todos insatisfactorios. Pero en el Menón, está dispuesto a aceptar que la creencia se torna en conocimiento cuando ha sido apoyada y refinada mediante el logos, ya que desde el punto de vista de Platón el conocimiento se puede traducir como “la aprehensión infalible del ser”. Tal vez la clave para defender de manera exitosa la CVJ contra los casos Gettier pase por una muy cuidadosa definición del término “justificado”.

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