¿ES INCOHERENTE LA POSTULACIÓN DE MUNDOS POSIBLES?

Por

José Tomás Alvarado Marambio

em

Abstracta 4:2 pp.148-184, 2008

Muchos filósofos han sostenido en las últimas tres décadas que la mejor forma de comprender los hechos que hacen verdaderos o falsos a los enunciados modales es como una totalidad de “mundos posibles”. Cuando se dice que “p es necesario” se debe entender que p es verdadera en todos los mundos posibles y cuando se dice que “p es posible”, entonces se debe entender que existe al menos un mundo posible en el que p es verdadera. ¿Qué motivos hay para pensar que esta forma de comprender las condiciones de verdad de los enunciados modales es aceptable? David Lewis es especialmente claro en este respecto:

Creo que hay mundos posibles diferentes del que de hecho habitamos. Si se quiere un argumento, es éste. Es verdadero de manera no controvertida que las cosas podrían ser de otra forma de cómo son. Creo, y lo mismo usted, que las cosas podrían haber sido diferentes de incontables maneras. ¿Pero qué es lo que esto significa? El lenguaje ordinario permite la paráfrasis: hay muchas formas en que las cosas podrían haber sido además de la forma en que son actualmente. Esto es evidentemente una cuantificación existencial. Dice que existen muchas entidades que satisfacen cierta descripción, esto es, ‘formas en que podrían ser las cosas’. Creo que las cosas podrían ser diferentes de incontables maneras. Creo en las paráfrasis permisibles de lo que creo. Tomando la paráfrasis tal como aparece, creo, por lo tanto, en la existencia de entidades que podrían ser llamadas ‘formas en que podrían ser las cosas’. Prefiero llamarlas ‘mundos posibles’(D. Lewis, 1973, 84)

El argumento desplegado por Lewis podría ser aceptado por todo filósofo que postule mundos posibles. Por supuesto, Lewis sostiene además que esos mundos posibles diferentes del mundo actual son entidades de la misma naturaleza que el mundo actual, esto es, sumas mereológicas de todas las entidades relacionadas entre sí espacio-temporalmente, pero esto es algo que no es necesario aceptar para lo que se tratará aquí.La cuestión crucial es que parece haber un motivo muy simple para aceptar que, dado que creemos que las cosas podrían ser diferentes, hay formas alternativas en que podrían ser las cosas. Si hay formas alternativas en que podría ser una entidad específica, como el gato Micifuz, no parece existir ninguna dificultad en pensar que hay también formas alternativas en que podrían ser todas las cosas: mundos posibles.

Comprender qué son los mundos posibles es comprender, por lo tanto, qué es lo que hace verdaderas o falsas a las proposiciones modales. Nos parece obvio que hay muchas proposiciones verdaderas sobre lo que podría suceder, pero si existen tales verdades (y son conocidas por nosotros), entonces debe existir algo en virtud de lo que sean verdaderas. Parece intuitivamente obvio que aquello que hace verdaderas a las proposiciones modales son las formas alternativas en que podrían darse las cosas, todas las cosas, esto es, lo que hace verdaderas o falsas a las proposiciones modales son la totalidad de mundos posibles. Esto es terreno neutral, sin embargo, entre una multitud de teorías que explican la naturaleza de esas entidades. Una forma de realismo modal extremo es la defendida por David Lewis, tal como se ha indicado. Esta concepción se denomina usualmente “posibilismo modal” y se opone a aquellas teorías que sostienen que el mundo actual no se encuentra a la par, desde el punto de vista ontológico, que toda la restante pléyade de mundos posibles. Estas teorías se denominan usualmente “actualistas”, por la preferencia ontológica dada al mundo actual. Este trabajo tiene que ver con una familia de dificultades que afectan a las teorías actualistas de la modalidad. En efecto, si se postula que, en algún sentido de la palabra, el único mundo “real” es el mundo actual, ¿cómo pueden ser comprendidos los mundos posibles? El filósofo actualista debe, de alguna manera, especificar que “existen” los mundos posibles pero sin negar la preferencia ontológica por el mundo actual. La forma más socorrida de realizar esta especificación es sosteniendo que los mundos posibles son construcciones abstractas efectuadas a partir de elementos que vienen ya dados en el mundo actual.

Por ejemplo, muchos filósofos han pensado en los mundos posibles como “historias completas” sobre cómo podría estar constituida la realidad. No se debe suponer que hay un mundo aparte del mundo actual del que sean verdaderas tales historias, tal como lo puede ser una historia infinitamente detallada y exhaustiva respecto del mundo actual. Esas historias, sin embargo, son los mundos posibles. Se puede pensar en tales historias como conjuntos de oraciones de un lenguaje determinado o como simplemente un conjunto de proposiciones. La forma en que estas historias llegan a describir completamente cómo podría estar constituido el mundo es porque son máximamente consistentes. Se dice que un conjunto de proposiciones S es máximamente consistente si y sólo si, para toda proposición bien formulada p, o bien p ε S, o bien ¬p ε S. La identificación de los mundos posibles con conjuntos máximamente consistentes de oraciones o proposiciones ha sido propuesta por filósofos como Carnap, Jeffrey y Adams. El problema que será presentado afecta de una manera directa a estas concepciones de los mundos posibles asociadas a “historias completas”, pero las restantes formas de actualismo también están sujetas a paradojas de este estilo, por lo que el examen que se hará aquí tiene un valor de carácter general.

Anúncios

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s


%d blogueiros gostam disto: